En muchas ocasiones el niño empieza a obedecer a solo uno de sus padres, causando una gran preocupación en el otro. Teniendo en cuenta que su hijo no le hace caso ni le escucha. La principal causa de todo esto es que alguno de los padres ha conseguido acaparar o proteger mucho al hijo. Sin embargo, ante esta ocasión lo primordial es saber equilibrar la situación consiguiendo así que el pequeño logre hacerles caso a ambos padres. Una frase que suele ser muy repetida entre los padres es “Mi hijo me ningunea” haciendo referencia a que ha perdido la autoridad sobre él o ella.

A partir de los tres años los niños ya empiezan a interactuar y a responder a órdenes de forma sencilla. Y, en algunas ocasiones, estos niños se niegan a cumplirlas. Esto puede ocurrir porque solo empiezan a obedecer a uno de sus padres, tal vez con el que mejor se sienta. Sin embargo, esta es una conducta que debe corregirse a tiempo.

¿Qué hacer en la situación de “mi hijo me ningunea”?

Hay que tener en cuenta que en muchas ocasiones este tipo de comportamiento se empieza a desarrollar debido a varios factores como lo son:

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  • Ausencia de uno de sus padres.
  • Madre o Padre dominante.
  • No tener afán de ser escuchado por su hijo.
  • No implicarse en la vida del niño.

Por otro lado, los niños a veces suelen no obedecer a alguno de sus padres porque este no sabe dirigirse a él o ella de la forma correcta. Es importante que en el momento de dirigirnos a ellos nos aseguremos de que nos están prestando la atención necesaria. Ya que, si están viendo la televisión o jugando seguramente no presten atención a lo que intentamos decirles. Es importante que siempre se le llame por su nombre, y una vez el entienda que es con él se le debe decir lo que se necesite.

¿Qué hacer para que mi hijo me haga caso?

En este caso es muy importante la educación que se le dé al niño. Es por ello que siempre debes hablarle con un buen tono de voz y de una forma educada. Él o ella se sentirán más tranquilos en el momento de recibir el mensaje que le quieres transmitir.

Algunas de las formas de hacerlo es sentándote al lado del niño y hablándole calmadamente. Preguntarle si lo entendió, pregúntale si le parece bien y por último terminando la conversación con un gracias.

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